Vamos a obviar aquello de lo que todos hablan en cuanto al día de hoy o, mejor dicho, la noche de hoy, porque no nos interesa en absoluto el culto católico (desfigurado y desmesuradamente consumista) que se ha hecho de la festividad conocida mundialmente como Halloween, sino la celebración original que, desde el siglo V a.C la Comunidad Celta de Irlanda comenzó a festejar para despedir el verano ...
Esta festividad se llama Samhain, o Fiesta del Sol, y marca el comienzo del nuevo año ...
Samhain (del gaélico Samhuinn, pronunciado sou'en) constituye la tercera y última de las Fiestas de la Cosecha y, como ya se ha mencionado, significa literalmente el fin del verano.
Se trata de la festividad pagana más importante del año, marcando el comienzo del Año Nuevo Celta y, asimismo, el inicio de la primera de las dos mitades en las que los pueblos celtas dividían el año: El Invierno.
Su celebración se inicia con el crepúsculo del día 31 de Octubre, y conmemora, además, la muerte simbólica del Dios Sol y su paso a la Tierra del Verano, haciendo que los días se tornen más cortos y las noches cada vez más largas. Las almas extraviadas regresan en busca de paz eterna ...
Así pues, en esta noche, la de hoy, se suelen encender hogueras con un doble propósito: simbolizar el final de la época estival y ayudar con energía positiva a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso.
Para ello también se suelen encender velas en los alféizares de las ventanas y en las puertas de entrada de las casas; además, se dejan también algunos alimentos como pan y frutas de la temporada (principalmente manzanas y granadas) para que las almas se alimenten durante su viaje y hacerles éste más llevadero ...
Asimismo, las manzanas también se entierran, con el propósito de alimentar a la Madre Tierra, que se prepara para su letargo.
Se considera que en Samhain, al igual que sucede en otras noches de celebración, como Beltane y Lammas, el velo que divide los mundos se torna mucho más delgado. Pero, en comparación con otras noches, durante el Samhain dicho velo es extremadamente fino, lo que lo convierte en un excelente momento para comunicarse con antepasados fallecidos así como para utilizar algún medio adivinatorio para desentrañar el porvenir. Todo ello sin frivolidades, como en el culto católico, donde su interés por erradicar los cultos paganos es realmente cansino ... e infructífero, gracias a la Diosa.
En Escocia, por ejemplo, se cree que un bebé nacido durante el Samhain tendrá el don de la Segunda Vista, es decir, de la clarividencia.
Una de las diferentes tradiciones relacionadas con la adivinación que se practican durante esta noche consiste en tomar una manzana y situarse de espaldas a un espejo en una habitación iluminada solamente con la luz de una vela. A continuación se debe cortar la manzana en nueve pedazos y comer ocho de ellos, arrojando el noveno trozo por encima del hombro. Seguidamente, hay que volver la cabeza por encima del mismo hombro para observar el espejo, donde aparecerá algún símbolo o imagen como respuesta a la pregunta que se haya formulado.
Otra costumbre muy extendida, y más conocida, consiste en escribir en un papel aquello que deseamos conseguir o eliminar de nuestras vidas durante el nuevo año y quemarlo en una hoguera o en la llama de una vela.
Samhain, como etapa de cambio, es momento para honrar también a la Diosa Oscura en sus diversas encarnaciones. Para los pueblos celtas ésta tomaba la forma de la Morrigan, diosa de los muertos y las batallas; pero ha estado presente desde siempre en todas las culturas bajo muchos nombres: Hécate, Kali, Crone, Némesis...
Esta noche está considerada como una de las más poderosas del año, mágicamente hablando, por lo que cualquier tarea de este tipo que se realice contará con un poco de ayudita suplementaria ...
Disfruta de ella y siente como te renuevas junto a la Madre Naturaleza.
Gracias Morrigan, aunque yo ya estoy empachado de castañas y panellets. Que no tienen que ver con el Samhain pero es la costumbre por estas tierras y la añadimos a la celebración.
Y todavía quedan, y no quiero más, pero parece que soy el único