La Noche de San Juan es un homenaje a la madre Naturaleza, que nos ofrece misterios con los que el hombre ha convivido durante miles de años.
Hoy vivimos el día más largo del año, la llegada de una nueva estación, la estación de la cosecha y el solsticio de verano: el mayor acercamiento de la Tierra al planeta que nos da vida entre los días 21 y 24 de junio.
Definitivamente no es un día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.
SOLSTICIO DE VERANO:
Hay dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios, y sus celebraciones son tan antiguas como la misma humanidad.
El de verano es el gran momento del curso solar y, a partir de ese punto, comienza a declinar. Antes de cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de que "no perdiera fuerzas", ya que creían que el Sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos.
En su consciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino y, por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
En tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos ...
En el mundo de los magos, al solsticio de verano se le conoce como Litha, uno de los cuatro "sabbats menores" que celebran los puntos astrológicos de cambio de una estación (los sabbats mayores son aquellos que celebran el punto medio y por tanto el apogeo de la misma).
ORÍGENES PAGANOS:
Esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana y, por ello mismo, uno de los varios antecedentes que se le pueden buscar a esta festividad sería la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.
Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas durante aquellos días ...
NOCHE DE SAN JUAN:
Se ha asociado esta festividad al solsticio de verano, aunque esto tan solo es cierto para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el de invierno, y ni tan siquiera para todos ellos pues la fiesta de San Juan en realidad es patrimonio del mundo cristiano. Aunque parezca extraño, en los países orientales, con ritos y creencias distintas, también se celebran estas fiestas conservando en todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el día más largo y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto y en el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.
Esta es una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el guante; las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes (buen día para recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; los helechos florecen al dar las doce campanadas ...
En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos, ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.
Y también es la noche de las Queimadas ... ¿te apetece una?
O CONXURO DA QUEIMADA
(Galego)
Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasgos e diaños,
espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas:
feitizos das manciñeiras.
Podres cañotas furadas,
fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas,
mal de ollo, negros meigallos,
cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregón da morte;
fuciño do sátiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller
casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú,
lume dos cadavres ardentes,
corpos mutilados dos indecentes,
peidos dos infernales cús,
muxido da mar embravecida.
Barriga inútil da muller solteira,
falar dos gatos que andan á xaneira,
guedella porca da cabra mal parida.
Con este fol levantarei
as chamas deste lume
que asemella ao do Inferno,
e fuxirán as bruxas
a cabalo das súas escobas,
indose bañar na praia
das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos
que dan as que non poden
deixar de queimarse no augardente
quedando así purificadas.
E cando este brebaxe
baixe polas nosas gorxas,
quedaremos libres dos males
da nosa alma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume,
a vós fago esta chamada:
si é verdade que tendes máis poder
que a humana xente,
eiquí e agora, facede cós espritos
dos amigos que estan fóra,
participen con nós desta Queimada.
(Castellano)
Búhos, lechuzas, sapos y brujas.
Demonios, duendes y diablos,
espíritus de las neblinosas fincas.
Cuervos, salamandras y meigas,
hechizos de las curanderas.
Podridos troncos ahuecados,
hogar de los gusanos y alimañas.
Fuego de las Santas Compañas,
mal de ojo, negros hechizos,
olor de los muertos, truenos y rayos.
Aullido del perro, anuncio de la muerte;
hocico del sátiro y pie de conejo.
Pecadora lengua de la mala mujer
casada con un hombre viejo.
Infierno de Satán y Belcebú,
fuego de los cadáveres ardientes,
cuerpos mutilados de los indecentes,
pedos de los infernales culos,
mugido de la mar embravecida.
Vientre inútil de la mujer soltera,
maullar de los gatos en celo,
pelo malo y sucio de la cabra mal parida.
Con este fuelle levantaré
las llamas de este fuego
que se asemejan a las del infierno,
y huirán las brujas
a caballo de sus escobas,
yéndose a bañar a la playa
de las arenas gordas.
¡Oíd, oíd! los rugidos que dan
las que no pueden
dejar de quemarse en el aguardiente
quedando así purificadas.
Y cuando este brebaje
baje por nuestras gargantas,
quedaremos libres de los males
de nuestra alma y de todo embrujamiento.
Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego,
a vosotras os hago esta llamada:
si es verdad que tenéis más poder
que la humana gente,
aquí y ahora, haced que los espíritus
de los amigos que están fuera,
participen con nosotros de esta Queimada