Una mujer con la regla es una mujer especialmente sensible ... la luna va creciendo en su avance hacia la plenitud y aquí estoy, desgarrada en mis entrañas con ese punzante latido que no me permite ni pensar, deseando que pasen las horas para regresar a mi casa y en el cobijo de unos brazos de acero sucumbir a mis dolores, y a mis anhelos ...
Y por ello, en un día especialmente cálido a pesar de la época, aquí, indispuesta, me siento atrapada entre papeles y atraída por expresarme con estos versos ... preciosos, por cierto ...
Y son para él, porque le quiero, porque cuento los segundos hasta nuestro reencuentro ...
Yo soy tu indómita gacela,
el trueno que rompe la luz sobre tu pecho
Yo soy el viento desatado en la montaña
y el fulgor concentrado del fuego del ocote.
Yo caliento tus noches,
encendiendo volcanes en mis manos,
mojándote los ojos con el humo de mis cráteres.
Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo,
riendo la risa inmutable de los años.
Yo soy el inexplorado camino,
la claridad que rompe la tiniebla.
Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía
y te recorro entero,
sendero tras sendero,
descalzando mi amor,
desnudando mi miedo.
Yo soy un nombre que canta y te enamora
desde el otro lado de la luna,
soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo.
Yo soy algo que crece,
algo que ríe y llora.
Yo,
la que te quiere.